Ciudad cuidadora y con igualdad social


En la Ciudad de México, el 38.8% de los hogares censados son jefaturados por una mujer. De acuerdo con los resultados de la Cuenta Satélite del Trabajo No Remunerado de los Hogares en México (CSTNRHM) 2021, el valor económico que aportan las mujeres a través del trabajo doméstico y de cuidados no remunerado al interior de los hogares, con presencia de menores de 6 años, es en promedio de 93,080 pesos. En 2022 el aporte económico del trabajo de cuidados fue equivalente al 24.3% del Producto Interno Bruto nacional. Las mujeres destinan 37.9 horas a la semana para labores domésticas y de cuidados no remunerados, en comparación con los hombres que destinan 19.3 horas a la semana. El valor neto del trabajo doméstico y de cuidados de cada mujer equivale a 67, 522 pesos al año, mientras que el de los hombres es de 33, 722 pesos al año (CSTNRHM, 2022). Las tareas de cuidado engloban un conjunto de actividades esenciales para el bienestar y la reproducción de la vida cotidiana, incluyendo tanto labores directas—como la atención a personas enfermas, el cuidado de menores o adultos mayores—como indirectas, tales como la preparación de alimentos y la limpieza del hogar. Estas tareas no solo implican un componente físico y práctico, sino que también involucran dimensiones éticas, afectivas y relacionales, fundamentales para el desarrollo individual y colectivo. El trabajo de cuidados, esencial para la vida en sociedad, y por un rol desigual ha recaído históricamente en las mujeres, limitando su acceso a la educación, el empleo y la autonomía económica. En la ciudad, el derecho a cuidado está establecido en el artículo 9 de la Constitución Política de la Ciudad de México e indica que las autoridades establecerán un sistema de cuidados que preste servicios públicos universales, accesibles, pertinentes, suficientes y de calidad y desarrolle políticas públicas. El sistema atenderá de manera prioritaria a las personas en situación de dependencia por enfermedad, discapacidad, ciclo vital, especialmente la infancia y la vejez y a quienes, de manera no remunerada, están a cargo de su cuidado. De acuerdo con la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, el trabajo de cuidados también caracteriza relaciones entre personas cuidadoras y personas receptoras de cuidado en situación de dependencia: niños y niñas, personas con discapacidad o enfermedades crónicas, y personas mayores. No obstante, todas laspersonasson sujetas de cuidado a lo largo del ciclo de vida. De acuerdo con el diagnóstico sobre la situación del cuidado del Evalúa Ciudad de México, en la capital, más de tres millones de personas requieren cuidados, mientras que una cifra similar se encarga de proporcionarlos sin recibir remuneración. La feminización del cuidado es evidente: las mujeres dedican en promedio 50 horas semanales al cuidado de infantes menores de cinco años, el doble de lo que dedican los hombres. Además, de acuerdo a la Cuenta Satélite del Trabajo no Remunerado de los Hogares en México del INEGI, el valor neto del trabajo doméstico y de cuidados de cada mujer equivale a 67, 522 pesos al año, mientras que el de los hombres es de 33, 722 pesos al año.

Esta carga de trabajo no solo perpetúa la desigualdad, sino que también incrementa la incidencia de pobreza entre quienes cuidan. Según el Evalúa, la incidencia de pobreza entre quienes dedican tiempo no remunerado al cuidado es significativamente mayor al promedio general de pobreza en la Ciudad de México, con un 75% frente a un 63%. La situación es aún más crítica en los estratos de pobreza extrema, donde las personas cuidadoras llegan a dedicar hasta 34 horas semanales al cuidado, mientras que quienes pertenecen a niveles socioeconómicos más altos solo emplean 11 horas en las mismas tareas. Sumado a lo anterior, la cobertura de servicios de cuidado infantil es insuficiente. En la Ciudad de México, la cobertura pública total para infantes de 0 a 2 años es de %10, mientras que la del grupo de edad de 3 a 5 años alcanza 14.5%. Sin acceso a estos servicios, las familias, especialmente las mujeres, deben asumir la responsabilidad total del cuidado. Visibilizar la importancia del cuidado en nuestras sociedades es fundamental para cualquier transformación social. Reconocer su valor y su aporte a la sostenibilidad de la vida, así como su contribución al bienestar de las personas, permite generar políticas y acciones que fortalezcan estos esfuerzos, promoviendo una distribución más equitativa de las responsabilidades y fomentando una cultura de cuidado compartido. El derecho al cuidado debe ser entendido como un derecho universal de todas las personas, considerando tanto a quienes necesitan cuidados como a quienes los brindan; es decir, desde la perspectiva del derecho a dar y recibir cuidados. El sistema público que se implementará tendrá entre sus objetivos estratégicos la desmercantilización, la desfeminización y la desfamiliarización del trabajo de cuidados, reconociendo la responsabilidad del Estado en la provisión de esta actividad esencial para el sostenimiento de la vida. La construcción de una Ciudad de bienestar e igualdad requiere fortalecer y ampliar las garantías, instituciones y recursos que aseguren el acceso efectivo y progresivo a los derechos humanos y sociales para todas las personas. Esto implica atender especialmente a los grupos de atención prioritaria mediante un enfoque de universalidad, diferencial e interseccional, implementando políticas, programas y acciones más equitativos.

La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible expresa un consenso sobre la necesidad de avanzar hacia sociedades más inclusivas, solidarias y cohesionadas, haciendo un llamado a asegurar “que nadie se quede atrás” en la senda del desarrollo.

Los ingresos otorgados a los hogares mediante programas sociales, pueden reducir la desigualdad e incrementar el bienestar de las personas. El Gobierno de la Ciudad de México seguirá impulsando acciones para reducir significativamente la desigualdad a través de una red integral de protección y programas sociales. La estrategia principal es garantizar el cumplimiento del derecho humano al mínimo vital, establecido en la Constitución de la capital, asegurando un ingreso básico que beneficie a las mayorías sociales de la ciudad.

Objetivo

Garantizar el bienestar y la igualdad social mediante el acceso efectivo y progresivo a un Sistema de Cuidados y a los derechos humanos para todas las personas.

Sistema Público de Cuidados

Objetivo: Implementar un Sistema Público de Cuidados gratuito, integral y accesible que permita revalorar, redistribuir y reducir las tareas de cuidado.

Acciones

• Construir 16 Centros de Atención y Desarrollo Infantil en UTOPÍAS y Pilares.

• Crear cooperativas de personas cuidadoras “Cuneros comunitarios” con organizaciones de mujeres y personas cuidadoras de la comunidad que brindarán atención y cuidado a niños y niñas de 6 meses a 3 años.

• Instalar 16 Centros de rehabilitación para personas con discapacidad que cuenten con servicios adecuados para atender las distintas discapacidades.

• Implementar 16 Casas de día para la convivencia, el bienestar y el buen vivir de las personas adultas mayores.

• Construir 16 Unidades de Servicio para Vida Cotidiana las cuales contarán con lavanderías, comedores comunitarios, ludotecas y espacios de apoyo para las tareas de las infancias, promoviendo el bienestar y la integración social.

• Habilitar 16 espacios de cuidado, relajación y respiro para personas cuidadoras, especialmente mujeres.

Bienestar y prosperidad para todas y todos

Objetivo: Impulsar acciones dirigidas a mejorar la calidad de vida de las personas, brindando apoyo a familias y grupos sociales.

Acciones:

• Reconocer el derecho de todas y de todos a un ingreso básico mediante una transferencia de 2,000 pesos bimestrales a 77, 674 mil personas de 57 a 59 años durante 2025.

• Extender la Pensión Universal para Adultos Mayores de entre 60 y 64 años mediante el otorgamiento de un apoyo de 3,000 pesos bimestrales a 77 mil hombres.