Ciudad resiliente, previsora y protectora ante los riesgos y desastres


La región de América Latina y el Caribe es una de las más urbanizadas del planeta, con una tasa de urbanización que ronda el 81.2%, superando el promedio mundial y, es lasegunda región más afectada por los desastres, después de Asia y el Pacífico, siendo las inundaciones el desastre más común. Los fenómenos geológicos, las amenazas climáticas y los peligros de origen humano no solo ponen en riesgo vidas y bienes, sino que también pueden desestabilizar economías, destruir infraestructura crítica, profundizar desigualdades sociales y obstaculizar el desarrollo sostenible.

Esta realidad es aún más preocupante en un contexto de rápida urbanización que acentúa las desigualdades socio-territoriales incrementado la vulnerabilidad de ciertos sectores de la población. A esto se suman los impactos del cambio climático y la degradación ambiental, que intensifican los riesgos y sus repercusiones, especialmente en las comunidades más pobres y marginadas, las cuales son desproporcionadamente las más afectadas y menos capaces de adaptarse a la consecuencia de riesgos potenciales.

La Ciudad de México es vulnerable a diversos peligros de origen natural, principalmente de tipo hidrometeorológico y geológico. Entre ellos se incluyen sismos, lluvias intensas, inundaciones, granizadas, deslizamientos de tierra, hundimientos y fallas. Además, los peligros de origen humano en la ciudad están estrechamente vinculados a su estructura económica, dominada por el sector terciario, que aporta el 15.8 % del Producto Interno Bruto nacional.

Entre los fenómenos geológicos, el peligro sísmico es el más relevante debido a su impacto potencial. Esto se debe a la zonificación geotécnica del territorio, divididas en suelos duros, capas de arenas y limo, y depósitos arcillosos, las cuales corresponden a las diferentes zonas de los antiguos lagos de la Cuenca de México. La composición de los suelos altamente compresibles hace que los sismos sean potencialmente destructivos, ya que las ondas sísmicas se amplifican.

El terremoto de 1985 dejó un saldo de aproximadamente 6 mil víctimas fatales, 30 mil viviendas destruidas y pérdidas económicas estimadas en 4 mil 100 millones de dólares de la época, equivalentes a unos 11 mil 500 millones de dólares actuales. El sismo ocurrido el 19 de septiembre de 2017, tuvo un lamentable saldo de 228 decesos, 45 mil establecimientos económicos afectados, 5 mil 765 viviendas con daños, 2 mil 273 viviendas con daño total, 44 edificaciones colapsadas y 48 mil millones de pesos estimados en costos de reconstrucción.

Las inundaciones y encharcamientos son los fenómenos hidrometeorológicos más recurrentes en la Ciudad de México. En 2020, estos eventos causaron daños valorados en 66.3 millones de pesos y afectaron a 112 mil 61 personas. El cambio climático representa un potencializador de tales amenazas, ya que el aumento de la temperatura global está acelerando e intensificando el ciclo hidrológico, haciéndolo más impredecible y errático. Esto genera desafíos crecientes tanto por el exceso como por la escasez de agua.

Respecto a los peligros antropogénicos, destacan las fugas, derrames y explosiones de sustancias químicas, generalmente ocasionados por errores humanos en su almacenamiento, transporte o distribución. Estos incidentes suelen estar vinculados al deterioro de instalaciones de gas doméstico por falta de mantenimiento y a tomas clandestinas en ductos de hidrocarburos. En 2020, los riesgos químico-tecnológicos generaron daños por 49.2 millones de pesos y afectaron a 72,164 personas.

Bajo este contexto, la política de gestión de riesgos y protección civil en la Ciudad de México promueve un enfoque integrado, que combina la protección del medio ambiente, la planificación urbana-territorial y el fortalecimiento de la resiliencia comunitaria, con la prevención como eje central. De acuerdo con ONU-Hábitat, cada dólar invertido en la prevención de desastres permite ahorrar siete en labores de recuperación.

Objetivo

Fortalecer la resiliencia de la ciudad, de las instituciones y de sus comunidades mediante la incorporación de la gestión integral de riesgos en la planificación del desarrollo urbano-territorial, evitando la generación de nuevos riesgos, mitigando los existentes, reduciendo significativamente los contextos de vulnerabilidad y fomentando una cultura sólida de prevención y autoprotección orientada a la reducción del riesgo de desastres.

Estrategias

1. Reforzar y garantizar la actualización continua del Atlas de Riesgos de la Ciudad de México con un enfoque metropolitano, además de promover el desarrollo de una interfaz intuitiva que facilite su interpretación y permita utilizar el conocimiento de riesgos como base para la toma de decisiones.

2. Realizar mesas de trabajo multiactor para el análisis de riesgos críticos, evaluación de impactos climáticos, delimitación de zonas de riesgos que ayuden a definir el desarrollo de proyectos de mitigación.

3. Reforzar y ampliar la cobertura del Sistema de Alerta Temprana Multiamenaza de la Ciudad de México.

4. Ampliar la difusión de toda aquella información que tienda a la generación, desarrollo y consolidación de una cultura de la prevención y autoprotección.

5. Ampliar el programa “Girando con Ollín el Chapulín de la prevención” privilegiando los barrios y comunidades de la periferia de la Ciudad, para consolidar la cultura de la prevención.

6. Implementar junto con la Autoridad Educativa Federal una estrategia para incorporar en los planes de educación básica el tema de la Gestión Integral de Riesgos para fortalecer las capacidades comunitarias.

7. Profesionalizar a las autoridades y prestadores de servicios a nivel metropolitano relacionados directamente con la gestión integral de riesgos y protección civil.

8. Promover la cultura de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil a través de la capacitación a la población en general, por medio de cursos virtuales y presenciales, foros, participación en medios masivos de comunicación, videos y contenidos en redes sociales.

9. Ampliar la consolidación de Brigadas Comunitarias para la Prevención del Riesgo de Desastres y Protección Civil en la Ciudad de México.

10. Crear el Centro de Gestión Integral del Riesgos para la Ciudad de México y Zona Metropolitana.

11. Diseñar, implementar y coordinar un Programa Especial de Resiliencia, que contenga una cartera de propuestas para la mitigación del riesgo de desastres a partir del enfoque de Soluciones basadas en la Naturaleza (SbN).

12. Impulsar el diseño de un Fondo de Resiliencia para la Reducción del Riesgo de Desastres para movilizar la financiación e inversión de acciones estratégicas e infraestructura resiliente a nivel comunitario.

13. Ampliar las alianzas público-privadas y con actores internacionales para el desarrollo e implementación de instrumentos financieros destinados a la recuperación, asegurando que los recursos estén disponibles de manera rápida y eficiente para situaciones de desastres.

14. Diseñar e implementar un Marco de Recuperación Post-Desastre que incorpore una estrategia integral y multiactor, abarcando aspectos jurídicos, administrativos y técnicos.

15. Impulsar un Programa Interinstitucional para la Verificación de las Instalaciones de Gas en la Vivienda.

16. Fortalecer y asegurar la correcta activación de los protocolos interinstitucionales para la atención de emergencias y/o desastres con enfoque metropolitano homologando criterios con base en el Sistema de Comando de Incidentes.

17. Fortalecer las capacidades táctico-operativas de las Alcaldías, Dependencias, Órganos Desconcentrados y Entidades de la Administración Pública en materia de gestión integral de riesgos y protección civil.

18. Mejorar la capacidad de respuesta de las comunidades y barrios de la Ciudad de México, a través de la implementación de simulacros y entrenamiento permanente en materia de protección civil.

19. Elaborar, operar, evaluar y actualizar la información del Registro Estadístico Único de Situaciones de Emergencia de la Ciudad de México e impulsar su diseño interoperable